El discurso diario.

 

El otro día en el gimnasio un compañero de fatigas, de esos que te encuentras corriendo en la máquina del lado, hablando de futbol y actitudes con sentido común, me explicó que en su juventud, siendo jugador profesional de futbol sala, una vez que no fue seleccionado por su entrenador fue a buscarlo y le preguntó por el motivo.

El entrenador le espetó que no le debía explicaciones y que jugadores como él, a puñados cada día los encontraba por la calle. Todo un ejemplo este entrenador de utilizar malas maneras para hundir a un deportista joven y arruinarlo como persona.

La vida le ha llevado por otro camino que el deporte, sigue jugando pero ya no como profesional, y por su comentario vi que no olvidaba ese día…

Las maneras de hablar, comentar, incidir, compartir proyectos laborales con los subordinados siempre han de ser correctas, constructivas y enriquecedoras.

Si no hay un respeto e interés por establecer un diálogo con otras personas puedes entrar en un caos interior…

La jerarquía laboral no ha de ser nunca un problema para que en una empresa funcionen todas las energías de todos los trabajadores, ha de fluir lo que se dice: “crear un buen rollo”. Esta actitud de “buen rollo” es generosa, una manera inteligente de vivir. Si vives con generosidad tu entorno te devuelve más generosidad.

Lo “fácil” es que una persona con cargo de responsabilidad se prepare para hablar en una conferencia, en una reunión con cargos directivos, en situaciones donde crea que se puede lucir. Pero se olvida de que será en su día a día, donde encontrará soluciones  a sus problemas por vía de su equipo de trabajo; y los encontrará conversando y creando un nivel apropiado de comunicación. Crear una  fluidez con su equipo de trabajo le resultará una acción muy eficaz.

Este ejemplo funciona también en el entorno familiar. Es una cuestión de sentido común, tratar a la gente como te gusta que te traten.

Recuerdo unas clases de arte que impartí a disminuidos psíquicos para realizar una pintura mural de grandes dimensiones. Se trataba de pintar un mural de 2 metros de ancho por 12 de largo. Les di unos botes de pinturas de diferentes colores, les iba acotando su espacio de trabajo, y ellos me comentaban sus inquietudes sobre el espacio a trabajar.

Este trabajo fue realizado por un grupo de discapacitados, y resultó que entre ellos se respetaba un orden, y la emoción de trabajar un espacio tan grande los excitaba. Estaban trabajando en un ambiente conocido, pero el trabajo era nuevo y diferente. Pero no por eso dejaron de ayudarse y, entre ellos, colaborar.

Su buena voluntad ayudaba a que el resultado fuese bueno, muy bueno. Fue un éxito, entre todos realizaron un trabajo pictórico abstracto lleno de formas y colores, y ellos ya esperan otra ocasión para volver a trabajar en equipo una pintura mural como la realizada.

En la creación abstracta siempre hay una parte de intuición en la cual te dejas ir y vas evolucionando el trabajo, sin miedo a qué seguirá porque la experiencia te dice que cuando más evoluciones, mejor será el resultado.

Cuando se trabaja en equipo, se habla entre los componentes del grupo de trabajo y se hace evolucionar un proyecto, con una actitud generosa, siempre se llegará más lejos y se conseguirán mejores resultados.

Si  el pensamiento se comparte genera resultados positivos. Aunque sean en abstracto.
 

 

Daniel Berdala
Artista plástico. Trabaja en entornos creativos dentro de la innovación del marketing empresarial.
www.danielberdala.com/nova