La Mentira

Al final del día, después de una dura jornada de trabajo, cuando nos toca descansar, si nos paramos a pensar siempre puede salir una parte de la letra de algún bolero.

Algo parecido me pasó el otro día cuando tenía que empezar a escribir estas líneas. Pensando en innovación y trabajo, mira por donde me salió el bolero de “La mentira”, y contaré el porqué. Hablaremos de las relaciones cliente y vendedor.

En esta época en que vivimos, por lo menos en España, hay que aplicar mucho ingenio y ganas, para encontrar diferentes maneras de vender un producto que antes se vendía de manera más fácil. Somos capaces de ingeniar muchas opciones para seducir al comprador. Pero hay algo que olvidamos demasiadas veces: la honestidad. Y de ahí , el bolero.
“Se te olvida que me quieres a pesar de lo que dices pues llevamos en el alma cicatrices imposibles, de borrar”
Dice el vendedor, intentando vender…
“Se te olvida que hasta puedo hacerte mal si me decido pues tu amor lo tengo muy comprometido pero a fuerza no será”
Dice el comprador…

No nos olvidemos de la lealtad y simpleza a la hora de vender nuestro producto.Lealtad hacia el cliente para dar confianza y seguridad. Seguro que si nuestra actitud siempre es leal hacia el cliente, para que no aparezcan sorpresas, vamos por buen camino. Parece evidente, ¿verdad? Pero a menudo se cae en la tentación, hoy en día, de dejar de lado ciertas reglas, ciertas normas que deberían ser “sagradas”, para vender más hoy. Pero que nos pueden hacer perder clientes en un futuro próximo. “Pan para hoy, hambre para mañana”.

Cuando hablo de simpleza, que no se me malentienda: hablo de claridad en desarrollar un tema, para que nuestro cliente nos entienda a la primera. Nuestro mensaje, debe ser corto y claro para que le llegue sin problemas, y se produzca una buena transacción. Me viene a la memoria hace unos años, una reunión que tuve con unos amigos para formar una sociedad dirigida al público sobre arte. Pedimos consejo a Josep Maria Ferré Trenzano, consultor, profesor y pionero del marketing en España en los años sesenta, cuando aún nadie sabía muy bien que era eso del marketing. Ferré Trenzano nos explicó muchas cosas durante ese encuentro. Cosas que parecían ser muy evidentes, actitudes que se sobrentienden a primera vista, pero que en el día a día se deben tener en cuenta y no olvidar nunca. ¿Parece simple, no?

Uno de mis socios-amigos, al salir, me comentó que desde hacía tiempo se apuntaba a conferencias, charlas y seminarios para ejecutivos, en los cuales casi siempre salía más confundido que cuando había entrado. En ese encuentro con Josep Maria Ferré Trenzano, no. Todo estaba bien explicado, las ideas estaban bien organizadas y bien estructuradas. Salimos con ideas claras e ideas concretas. Sería lo que podríamos llamar un buen inicio.

Esa simpleza, esa claridad, es muy importante para que el cliente potencial tenga claro que tu producto le puede interesar mucho y lo necesita.
Si, para acabar, le dices al cliente:
“por mi parte te devuelvo tu promesa de adorarme ni siquiera sientas pena por dejarme que ese pacto no es con Dios”

Y le dejas esa libertad de escoger, el cliente seguro que se sentirá más próximo hacia tu empresa y con ganas de seguir trabajando en proyectos con vosotros.

Ah, por si os han entrado ganas de oír el bolero, recomiendo la versión de Ana Belén…magnífica versión.

Daniel Berdala
Artista plástico. Trabaja en entornos creativos dentro de la innovación del marketing empresarial.
www.danielberdala.com/nova