Los headhunters: “Ese gremio”

Acepto encantado la petición de Rest Forderest de describir en un breve comentario
sobre la opinión que un ejecutivo puede tener sobre las firmas de búsqueda de
directivos en estos tiempos de crisis. Ante todo, quiero aclarar que expreso
libremente mi opinión particular que creo que muchos compartirán, aunque pueda
resultar dura para los que trabajan en este campo.

Conozco a muchos headhunters. Por mi carrera, los conozco más como candidato
que como cliente, aunque he contratado sus servicios varias veces.

Al principio, cuando era joven, los headhunters me inspiraban glamour y muchísimo
respeto. Sus oficinas estaban en bonitos pisos de techos altos y suelos antiguos de
parquet. Tenían salas de reuniones silenciosas y ordenadas y en las reuniones que
allí mantenía solo cabía esperar mejorar de trabajo. El reto de hacer una buena
entrevista era apasionante.

Con el tiempo y la crisis, ha mejorado mi opinión sobre algunos y empeorado sobre
muchos. Ahora veo que el sector se ha llenado de ejecutivos que tras una larga
carrera en un sector, han aprovechado sus contactos para ejercer de headhunters
como salida cómoda en periodos de crecimiento. En esos periodos me llamaban
muchas veces, la mayoría de ellas no era interesante un cambio, pero siempre
conseguían muchas referencias nuevas de posibles candidatos. Ese efecto de
networking ahora tan usado en plataformas como Linkedin les venía muy bien.

Al llegar la crisis me sentí con ellos como con los bancos, que te dan dinero cuando
no lo necesitas y te lo niegan cuando de verdad lo necesitas. Es verdad que andan
escasos de mandatos, pero también opino que en general les falta valentía para
ofrecer a sus clientes alternativas menos encorsetadas en un perfil teórico y más
focalizadas en el talento y la capacidad de los candidatos. Parecen olvidar el impulso
que dio Lou Gerstner a IBM cuando venía de vender galletas en Nabisco. Aquí el
cliente hubiera exigido 10 años de experiencia previa en informática.

Pero no todo es así. He conocido headhunters valientes y creativos, y he vivido con
ellos procesos largos y difíciles. Muchas veces tienen que dedicar tiempo a
candidatos aunque sólo sea porque algún día pueden ser ellos los clientes. Pero no
todos lo hacen.

Los comprendo bien, porque su trabajo se parece al mío en que no debe valorarse
por las horas de dedicación sino por el impacto que se logra. La crisis, y los nuevos
medios de networking se lo está poniendo difícil, pero a la vez el sector se está
filtrando y los buenos permanecerán.

Los nuevos medios pueden servir para una primera “batida”. Pero no podemos
pensar que Linkedin o las redes sociales son capaces de evaluar las virtudes que
harán brillar a un ejecutivo que compite en un nuevo escenario. La creatividad, la
capacidad de convencer, coordinar, comunicar, empatizar y entusiasmar no la puede
medir una red social. Y por ahí van los tiros ahora.

Luis Manzano
Fundador de SOULMAN Insightful Thinking
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