¿Es posible cambiar de profesión pasados los cuarenta…?

Muchísimas veces he oído decir que a partir de los cuarenta años es aconsejable no cambiar de profesión o no perder el empleo porque en el mercado laboral se nos considera “dinosaurios” y nos resultaría muy difícil que alguien nos contratara. Los dinosaurios han sobrevivido a muchas catástrofes y han demostrado una enorme capacidad para adaptarse a nuevos entornos. Y paradójicamente usamos el término dinosaurio o elefante para reflejar lentitud, falta de agilidad, falta de adaptación, falta de energía.

Efectivamente, usamos el concepto de dinosaurio o elefante desde varias perspectivas: por un lado a quien ha rebasado los cuarenta años de edad se le considera que está más acomodado, con menos energía, con menor voluntad incluso capacidad de aprendizaje que los jóvenes. Por otro lado, pesa el factor salarial; generalmente tras unos veinte años de experiencia profesional el salario es considerablemente superior al de una persona que se inicia en el mundo laboral.

Yo mismo, ya en la recta final de los cuarenta, he llegado a creerme, en parte, esta teoría. Al mismo tiempo observo cómo estoy hoy y cómo estaba hace veintidós años, cuando empecé mi carrera profesional o hace 15 o incluso 10 años y… me doy cuenta que, con gran diferencia soy mejor profesional y doy un mayor rendimiento ahora. Y mucho más que eso, considero que estoy en un momento idóneo y con gran equilibrio emocional, de experiencia, energía, capacidad de aprendizaje y de adaptación. Y como líder, mi estilo ha ido evolucionando hacia un perfil en el que la empatía, autenticidad, autoconciencia, humildad, pasión por conseguir los objetivos, espíritu colaborador, integridad, coraje,… son una parte fundamental.

A principios del 2011, por razones personales, me vi obligado a dejar la empresa en la que había desarrollado casi toda mi carrera profesional durante 22 años. Tenía un cargo directivo con responsabilidad europea, muy bien remunerado, gozaba de buena reputación dentro de la organización y se trataba de un trabajo que me gustaba. En definitiva, me sentía un privilegiado y en la situación ideal para “pegarme a la silla” y no convertirme en un dinosaurio emprendiendo una aventura profesional por los desiertos. En ese momento me pregunté que quería hacer durante el resto de mi vida profesional, reflexioné sobre si quería trabajar en un puesto de trabajo similar al que había tenido en los últimos años, en la misma industria, es decir, más de lo mismo. Y llegué a la conclusión que en vez de trabajar en algo que me gustaba quería trabajar en algo que me apasionaba. Así que en febrero del 2011 empecé mi intensa formación como coach y en septiembre del mismo año inicié un programa de liderazgo de 9 meses de duración que me permitirá, entre otras cosas, liderar cursos de formación con mayor eficiencia e impacto positivo y ejercer como coach profesional. Con compromiso, determinación, disciplina y coraje decidí cambiar de profesión. ¿Quién dice que es tarde para cambiar? ¿Quién dice que es tarde para aprender algo nuevo?

Nunca es tarde para luchar por tus sueños y contra la sombra de los dinosaurios y elefantes…

Carlos Arcusa
Advisor and Executive Coach
www.carlosarcusa.com