Qué significa ser Art Consultor

 

Hace ya algún tiempo que aplico mi trabajo como artista a unos talleres a los que llamo dinámicas de innovación creativa en la formación para grupos de empresa.

Dinámicas para innovar y desarrollar la creatividad dentro de uno mismo, y así mejorar la capacidad de trabajo tanto en lo personal como en un grupo definido por la empresa.

Utilizo el color, la forma, y el pensamiento: soy artista plástico, mi actividad principal es la pintura, soy pintor.

Cuando empiezo mi taller, al presentarme, mientras los participantes me observan, veo sus caras que parecen estar pensando: ¿y ahora este hombre me hará pintar? ¡Dios mío! ¡Pero si hace años que dejé la escuela! Entonces les explico que soy artista, que hace más de 20 años que pinto, y que por lo tanto hace más de 20 años que pienso… y que sin el pensamiento cualquier acción carece de valor.

Empiezan a mirarme con interés y sorpresa, “quizás pase algo diferente hoy”, ya empiezan a pensar, de forma más receptiva.

Ese pensamiento del que hablo, es lo más importante; de hecho la pintura es la excusa, el pretexto para pensar, para descubrirnos y trazar caminos nuevos con miras más amplias y más eficientes.

Y algo ocurre, pues trabajar con el color, una idea propia toma una forma, al igual que una idea abstracta o una intención. Utilizando el color buscamos un camino hacia el pensamiento interiorizado. El lienzo, todo lo que se relaciona entorno a una tela en blanco crea unas reflexiones que si se llevan por los caminos de la estética “pasan cosas”, experimentamos sensaciones que nunca antes nos habíamos planteado.

Es una dinámica creativa que no se hace cada día, de hecho la mayoría de participantes que he tenido fue su primera vez… y en cambio creo que se debería hacer más a menudo, pues se llegan a definir ideas de los pensamientos propios más completas e interesantes, tanto en el entorno personal como en el profesional. Es como ir a un gimnasio, quien va a correr, quien cuida su cuerpo, en definitiva. Aquí cuidamos la mente. Ejercitamos la parte creativa, pero la ejercitamos de manera natural, con simples ejercicios que nos llevan a ampliar nuestro mundo creativo. Aplicando el Zen, el punto de salida con el cual un pensamiento complejo puede derivar a una simple idea. No pretendo llegar a profundas sensaciones con este taller, sino que procuro que cada participante pueda disfrutar y comprender lo lejos que puede llegar con una idea suya, desarrollarla hacerla volar y sentirse con mayor fuerza para un segundo paso…

Para poder pintar primero se tiene que desarrollar una idea de lo que se va a pintar, hacia donde queremos ir y qué queremos expresar con esa idea, con ese pensamiento. Por lo tanto se desarrollan las ideas iniciales y colectivas, se comparten, de manera natural, y eso ya es importante.

Todos empiezan de cero, aquí nadie sabe o se sitúa por encima de nadie, todos hablamos y nos expresamos con idéntica actitud. Se crea un buen clima a la predisposición.

Una vez vamos definiendo ideas, reflexiones, hablamos de cómo traducirlas, cómo ejecutarlas en un ámbito diferente, el de la pintura.

Y sigo hablando ante los participantes, pero ahora ya directamente de color, de cómo mezclar colores y conseguir ese tono deseado para explicar cuál es su departamento, cómo llegar al tono de color rojo corporativo, cómo sacar ese azul vivo con el que expresar un deseo de aire entorno a mi trabajo, un amarillo tirando a crema que cuenta esas manchas de luz que narran una fuerza de grupo, tonos oscuros para contar un problema difícil de explicar, pero que ese día se cuenta sin pudor, y esos colores que de entrada cuestan de poner en su lienzo y que no sabían ni cómo aplicarlos, ellos mismos con los pinceles lo sacan, y en sus miradas se observa esa concentración próxima al pensamiento, plasman toda una expresión de un pensamiento interior. Ese pensamiento que al principio de la jornada no entendían o que decían que ellos no podían trabajar, que nunca habían pintado…
Algo tan sencillo como una clase de pintura, explicando los colores primarios, los básicos, los secundarios, terciarios, y así hasta ir definiendo una paleta emocional donde buscar su mejor expresión y su pensamiento más íntimo sobre el funcionamiento de su grupo, departamento o equipo dentro de su empresa.

Tienen tiempo, esto es vital, se trata de dedicar un día a la creatividad, disfrutando de un tiempo importante para desarrollar una idea a través de la pintura. Me preguntan cómo desarrollar una idea que se va formando en su cabeza, les explico cómo podría ser, vamos creando complicidades y el grupo va entrando cada vez más dentro de su obra.

Vamos trabajando, reflexionando y el resultado es espectacular. Sus comentarios aún son mejores…

El trabajo inicial ya ha sido absorbido por todos los participantes del grupo. La pintura realizada. Su satisfacción está presente en sus caras. La segunda parte empieza: ahora toca mostrar ese pensamiento con palabras.

Uno a uno, los participantes explican y desarrollan su trabajo. Todos comentan y preguntan el cómo y el porqué de los trabajos de sus compañeros, ahora el trabajo se comparte en todas direcciones.

Llevando la dirección sobre ese camino, sobre esas directrices que se pidieron desde recursos humanos de la empresa, los participantes, por ellos mismos llegan a conclusiones que al principio del día no se habían planteado.

Ese grupo está ahora más unido y cohesionado que nunca. Han participado en un trabajo único, y el resultado ha sido especial. Y se van con su pintura bajo el brazo…
El arte como bandera creativa.

Cada vez que acaba el taller, quienes han participado se han acercado a comentarme algún momento-experiencia de la sesión. Creo que es por la acción a realizar y su buena predisposición al trabajo. Han trabajado y han creado por vía de la pintura.
Acción y creación. Son dos temas importantes en este momento, de hecho en cualquier momento, pero actualmente tienen su importancia.

Hace falta actuar. Hace falta acción.

Es posible que el miedo a tener resultados negativos nos frene a trabajar con cierta valentía sobre la empresa. Creo que es un error. La inmovilidad hace que no evolucionemos, en la especie humana cualquier síntoma de evolución siempre ha ayudado.

Cuanto antes empecemos a movernos y a ser creativos con nuestros trabajos, antes saldremos hacia adelante y nos sentiremos más satisfechos.

Con este taller de innovación creativa se acerca al grupo a esa actitud valiente donde se ejerce la creatividad y eso se contagia…

Pensemos bien en cada uno de nuestros caminos para poder ver que será lo que sigue. El pensar sobre cómo podemos abrir nuestro trabajo, desarrollarlo y evolucionarlo nos hará más fuertes y mejor preparados. Es una idea abstracta. Ese pensamiento tiene que moverse libremente.

En gran parte, de eso trata el arte…

 

Daniel Berdala.
Art Consultor.
@danielberdala
http://www.danielberdala.com/