¿Que nos pueden enseñar unos monos sobre la innovación en la empresa?

 

A menudo nos encontramos en las empresas con respuestas como “siempre se ha hecho así” o “lo intentamos una vez y no funcionó” cuando se plantea innovar en una determinada área o producto. Hay un conocido experimento (no sé si fábula) que nos puede ayudar a entender el porqué de esta actitud. ¿Qué nos hace a veces ser tan conservadores?

EL EXPERIMENTO DE LOS MONOS Y EL PLATANO EN LA JAULA

Un grupo de científicos metieron en una jaula amplia a tres monos, y en una de las esquinas pusieron una escalera que permitía alcanzar un plátano colgado del techo de la jaula. Al entrar los monos vieron el plátano, vieron la escalera y se dirigieron decididos a coger el plátano. Cuando estaban subiendo por la escalera los científicos introdujeron un nuevo elemento: se los roció a todos con agua helada a presión.

Tras varios intentos y sus subsiguientes rociadas, los monos abandonaron la idea de alcanzar el plátano… y se quedaron resentidos en una de las esquinas de la jaula.

Sin embargo, los científicos decidieron analizar qué pasaba si sacaban a uno de los monos iniciales e introducían otro nuevo… y esto es lo que sucedió: el nuevo mono entró en la jaula, vio a los otros dos monos empapados en un lado de la jaula, y en la esquina opuesta el plátano y la escalera… así que se dirigió decidido a cogerlo. Lo que los científicos no podían predecir es lo que pasó después:

Los monos que habían sido empapados con agua helada lo interceptaron e impidieron todos los intentos de coger el plátano por parte del nuevo mono a base de golpes, patadas y empujones. Resultado: los tres monos de nuevo enfadados en una esquina de la jaula (uno de ellos lleno de moratones) y el plátano colgado en la otra parte.

Los científicos decidieron evolucionar entonces el experimento: sacaron a otro de los monos originales que había sido empapado y metieron otro mono nuevo, y se repitió la escena anterior: el mono nuevo miró a un lado y vio a sus compañeros, miró a la otra esquina y vio el plátano… y se dirigió a cogerlo.

De forma previsible, se volvió a repetir lo sucedido antes: los demás monos le impidieron alcanzar el plátano a base de empujones y golpes. Lo que resulta más sorprendente es que el último mono que NO había sido empapado es el que con más entusiasmo y convicción lo golpeó.

El equipo científico decidió seguir el experimento y sustituyeron al último mono por uno nuevo, y sorprendentemente se repitió la escena… por monos que nunca habían sido rociados con agua helada.. y a partir de ahí el patrón se repitió con cualquier nuevo mono que entraba a la jaula.

Según parece ellos creían que coger el plátano era peligroso pero nunca habían experimentado por sí mismos el motivo del peligro (más allá de las palizas de sus compañeros)… así que el plátano se convirtió en un tabú inalcanzable en la jaula.

 

Javier Megías.
Consultor Artesano en Modelos de Negocio y Speaker.
www.javiermegias.com/blog