Donde habita el talento

 

Nunca supimos apreciar la verdadera riqueza que reside en el talento. Nunca identificamos a aquellas personas que lo poseían y nos hacían ganar dinero gracias a él. Tampoco las supimos recompensar. Ni siquiera con el mero reconocimiento verbal ni con el apoyo emocional que necesitaban. En ningún momento hicimos nada para que nuestra gente descubriera donde se encontraba su magia. Jamás hicimos nada para que la desarrollaran y para que la hicieran crecer dentro de nuestro equipo

Un día, algunos comenzaron a descubrir el talento que poseían. Tomaron conciencia de que habían sido bendecidos con un don, con un regalo de la naturaleza. Tenían un poder que les permitía elegir donde vivir, donde trabajar y qué vida querían llevar. Unos se marcharon a otras organizaciones, algunas de ellas estaban incluso fuera de nuestras fronteras. Allí encontraron quienes estaban dispuestos a reconocerlo, a ayudarlos a crecer y a pagar por su talento cantidades que garantizaban su total fidelidad.

Otros decidieron embarcarse en proyectos personales. Pusieron en marcha iniciativas que les permitieron florecer y canalizar toda la energía creativa y la magia que llevaban consigo.

Y otros decidieron quedarse. Pero prefirieron dosificar su talento. Decidieron ocultar su magia y no compartirla con quienes no creían en ella. Redujeron su desempeño para igualarlo al de aquellas personas que aún no habían descubierto su talento.

Nuestra organización se apaga. Cualquier atisbo de magia se escapa hacia afuera o se desvanece. La magia no encuentra ese reconocimiento ni ese espacio donde crecer que sí existe donde habita el talento.

 

José Luis Pérez Huertas
Coach Ejecutivo ACC
Consultor en Desarrollo Directivo
www.cartografiaemocional.wordpress.com/